LA QUINTA ESENCIA

Recuerdos


Los recuerdos. Los recuerdos eran los que la atormentaban.
Oscuras imágenes venían a su cabeza cada vez que rememoraba escenas de su vida pasada.

El día en el que lo dejó todo le parecía que podría ser libre al fin, pero ahora se sentía más reprimida que nunca.

Atemorizada por lo que pudiera pasar, sepultó su antiguo yo bajo una fachada de silencio.
Nunca más se le vio sonreír, nunca volvió a estar feliz. Lo único que le quedaba era llorar. Llorar porque nunca volvería a ser ella misma, porque su auténtica personalidad enterrada se estaba pudriendo en su interior y estaba desapareciendo lentamente.

Llorar. Llorar.
Sus ojos estaban cansados de tantas lágrimas, su cara estaba marcada por el llanto.

El temor podía con su frágil personalidad, haciéndola cada vez más débil.
Ya no era más que una pobre desgraciada atormentada por su triste pasado.
Un pasado que volvía cada noche, sin descanso, a visitarla para recordar todo aquello que nunca podría olvidar.


Confusión


El tiempo comienza a girar mientras te sientes desorientado.
Los pensamientos desordenados aparecen y desaparecen rompiendo los compases.
Y tú mientras te sientes cada vez más y más distante...


Las teclas de un piano olvidado suenan por melancolía...

Escalones infinitos se suceden en espiral en un sinfín de sentimientos entrelazados...

Un autómata abandonado sigue con sus mecánicos movimientos eternamente...


Mientras tú sigues recordando el momento que ya pasó, la sensación ya sentida, el sueño ya soñado... Y cuando lo recuerdas vuelves a vivirlo, continuamente, eternamente...
En un ciclo sin final.