LA QUINTA ESENCIA

Otra vez...


Otra vez...
La recuerdas... recuerdas cómo le mirabas, como siempre estabas pensado en ella, y cómo ni siquiera te atrevías a hablarle.
Recuerdas que fuiste tan cobarde que ni te despediste de ella, y aún te arrepientes de ello.


Y lloras. Lloras amargamente la pérdida de aquella persona, seguramente la única a la que amaste. Lloras porque no la volviste a ver, porque no le pudiste decir todo aquello que te habías callado.
Se te amontonan las cosas que decirle cada vez que piensas en ella, pero ahogas tus palabras ya que sabes que nunca le podrás decir nada.


El recuerdo te martillea, y penetra en lo profundo de tu ser, para provocarte una melancolía infinita.
"Nunca la debiste dejar pasar", te dices; ahora que ya no puedes hacer nada.

Y día tras día; ella te atormenta con su ausencia, arrancándote un pedazo de alma a cada vez.