LA QUINTA ESENCIA

Eres la vida


Lentamente te giras hasta dar una vuelta; tardando porque en el fondo no quieres volverte.
En el fondo quieres eludir la realidad, hacer como si nada hubiera pasado; dar la espalda al mundo.
Pero eso no puede ser. No puede ser, y tú lo sabes.

Ya te has vuelto. Y el mundo sigue ahí, como siempre. Inmóvil pero a la vez tan lleno de vida.
Poco a poco te das cuenta de que siempre puedes volver a empezar. Siempre puedes partir de cero, vivir una nueva vida. Porque nunca es tarde para un nuevo comienzo.

Y así, feliz como si hubieras nacido de nuevo, avanzas. Avanzas hacia una nueva vida, una vida llena de posibilidades.
Y sientes como la vida te invade. Sientes al mundo, y eres parte de él. Eres uno con el mundo. Eres eterno, y a la vez efímero. Eres la vida y la muerte. Eres el principio y el final.

Pero sobre todo, eres feliz, infinitamente feliz...


Silencio


Has aguantado durante mucho, muchísimo tiempo.
Has soportado tu tortura refugiándote en el silencio, llorando tus penas contra la pared; porque la soledad era tu única compañera.
Has sentido cómo tu vida ya se había marchitado, y no eras más que una muerta en vida.
Has sufrido, sin plantearte ni siquiera por qué, sin pedir una explicación; conformándote con tu destino.
Has bajado la cabeza y has dejado que te arrancaran el alma a pedazos, y que tu concienca quedara llorando sangre.
Has callado, porque pensabas que eso era lo que tenías que hacer; porque debías obedecer por encima de tus pensamientos.


Has aguantado durante mucho, muchísimo tiempo.
Ahora ya eres anciana, y tus viejos huesos apenas aguantan tu dolorido cuerpo.
Tus expresión arrugada por la amargura representa a toda una vida sufrida, una vida que poco le queda ya.
Sabes que la muerte acecha; pero no le temes, no te importa. La muerte no te asusta, porque estás segura que no puede ser peor de lo que has vivido.
Así con esos pensamientos te acuestas en tu vieja cama; y tu corazón, prácticamente haciéndote un favor, deja de latir.

Y así, en silencio, te vas del mundo. En silencio te vas como en silencio llegaste, y como en silencio viviste.

Silencio.



Sobre la perfección


"Existencia Perfecta", ¿eh?.
La perfección no existe en este mundo, puede que suene típico, pero es la verdad. Obviamente, siempre habrán idiotas que ansiarán la perfección y tratarán de conseguirla...
Aún así, ¿qué significado hay en la perfección? Ninguno, además de que... la perfección me desagrada. Después de la perfección no hay nada superior. No hay espacio para la creación, lo que significa que tampoco lo hay para la sabiduría o el talento. ¿Ahora lo entiendes?
La perfección es "desesperante". Incluso cuando algo creado sea superior a todo lo demás existente, seguirá estando muy lejos de la perfección.
Debemos luchar constantemente contra esta paradoja; y más aún, debemos poder ser capaces de encontrar el placer en ello.

Bleach.


Me conformo con soñarte...


Si los sueños fueran realidad...
Entonces no haría falta que te soñase. No haría falta esperar a los sueños para poder estar juntos...
Pero claro, no son realidad...
Y entonces tengo que esperar a la noche y a sus sueños. Y dependo de la incertidumbre de si soñaré o no soñaré contigo...

De todas formas, me conformo con soñarte. Me conformo con verte alguna noche. Me conformo con sentirte aunque seas irreal.
Me conformo con hablar contigo un rato, aunque en realidad esté hablando solo. Me conformo con mirarte a los ojos, con perderme en tu mirada... Y sentir que, aunque seas una imaginación, aunque no seas real... que me lo pareces...

Al final, todo son sólo sueños... Sólo imaginaciones, y nada más.
Sueños...
Pero creo que me gusta así. Creo que me gusta tener un rincón apartado, un rincón de sueños... Para volar libremente, para poder sentirme feliz, para ser yo, alejado del mundo... Pero sobre todo para verte...


Ella


Ella estaba allí, en el amplio portal. En el amplio portal en el que había quedado con él hacía ya dos horas pasadas.
Pero por orgullo o por lástima, allí seguía. Allí seguía, aun sabiendo perfectamente que él no iba a venir.
Estuvo a punto de llorar, pero se contuvo. Se contuvo por vergüenza de que la gente no la mirara como una idiota. Idiota, así se sentía.
No sabía como había podido llegar hasta ese extremo, no sabía como había podido ser tan estúpida.

Y mientras se compadecía de sí misma, el teléfono sonó. El teléfono sonó; miró la pantalla, y era él. Era él, el mismo que la había dejado plantada hacía más de dos horas.
Dudó si cogerlo o no. No; eso era lo que debía hacer si quería conservar su dignidad.
Su dignidad... pero qué dignidad; habiendo llegado hasta ese punto.
Fue débil, y ya iba a descolgarlo cuando dejó de sonar. Dejó de sonar, eso era lo que tenía que pasar, estaba claro.

Sabía que era hora de irse. Irse, olvidarse de él y rehacer su vida.
Apagó el móvil y se fue. Y se fue con la certeza de que ya no le volvería a pasar, porque a partir de ahora iba a ser mucho más fuerte.