LA QUINTA ESENCIA

En el Laberinto de la Vida


Los dos se introdujeron, sin saber cómo ni por qué, en aquel misterioso laberinto.
Entraron juntos y cogidos de la mano, pero al poco tiempo se encontraban solos en medio de muros y más muros sin lograr entender cómo se habían separado.

Una densa niebla cubría el lugar, amortiguando sus pasos e impidiéndoles ver más lejos de un palmo. Quizás por eso estaban a unos metros de distancia y no se dieron cuenta de la presencia del otro.

Se hallaban dentro del Laberinto de la Vida, un lugar místico en las profundidades de la misma existencia.
Habían accedido hasta el lugar más remoto de su mente para descubrirse a sí mismos, y para descubrir al otro.

En el Laberinto de la Vida, los recuerdos se entremezclaban con los pensamientos. Escenas trágicas, momentos alegres, pensamientos de odio, de amor...
Cada uno veía reflejado en los cristalinos muros del laberinto la totalidad de su conciencia. Y no sólo la suya, sino también la del otro.
Y poco a poco se fueron dando cuenta de todos los secretos que el otro les guardaba, y fueron vislumbrando la verdad...

Al cabo de un rato, era ya un abismo el que los separaba.
Finalmente, cada uno tomó un camino de salida. Dejaron atrás el Laberinto y dejaron atrás todos los recuerdos. Dejaron atrás su vida para sumergirse en un nuevo laberinto, lleno de nuevas sorpresas por descubrir y muchas más cosas que aprender.